“Pertenecemos a la élite que puede desarrollar vacunas con medios muy precarios”

Santiago López. / arnold garcia

Campos La Grande

El Instituto, dirigido por Santiago López, se ocupa de las percepciones de la gente sobre la ciencia y la tecnología, los estudios de todo tipo que ofrecen la formación continua y la política científica y tecnológica. Esta tercera pregunta fue el tema que aportó a la ponencia que presentó a los cursos de La Granda ayer por la tarde. Su finalidad es mostrar las fortalezas y debilidades del sistema español de ciencia y tecnología.

-¿Cuáles son algunas de estas debilidades?

-Los tenemos en nuestra propia historia, no somos un país como otros europeos, vamos rezagados en casi todo y nos ha costado mucho acelerar para estar en la línea de Europa. Siempre vamos un poco ahogados.

– Siempre se habla de la necesidad de invertir en investigación, pero parece, y usted lo confirma, que vamos en el carro de atrás. ¿Por qué está pasando esto?

-Porque no tenemos la serenidad suficiente, ni las estructuras de gestión, ni la cantidad de personas necesarias para avanzar bien.

– ¿Y no es posible dar un gran salto que ayude a la aceleración?

– Sí, se ha hecho un par de veces y actualmente se está haciendo un gran salto, pero el problema con los saltos es que los saltos se detienen cuando las cosas se ponen feas. La ciencia es una cuestión de educación. Cada año tiene que haber un presupuesto y subvenciones y un poco más. No unos veinte y otros, cero.

-La primera vacuna española contra el Covid es quizás un ejemplo de ¿de qué sirve invertir en ciencia?

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-Claro, es un buen ejemplo, porque si miramos detrás de esta vacuna, vemos que sus artífices son tres investigadores jubilados o semijubilados, con equipos de gente mayor para que podamos hacer la vacuna, pero hubiera sido mejor si estas escuelas, donde se habían desarrollado, hubieran sido sostenidas y tenidas en cuenta. No muchos países son capaces de producir vacunas, pertenecemos a la pequeña élite que puede desarrollarlas con medios muy precarios. Esta es una fortaleza, pero también una debilidad.

-¿Sigue siendo una realidad que los jóvenes científicos tengan que buscar trabajo en el extranjero?

-Sí, porque nuestro sistema es muy cerrado y también es difícil entrar. Los que estamos adentro creamos muchas situaciones con las que cerramos a nuestra propia gente. No es solo un problema de gestión, sino también del sistema que debe fluir, ser mucho más abierto. Muchos más españoles trabajarían aquí si pudieran venir también del extranjero.

– ¿Y cómo van las cosas en Asturias?

-Asturias hace muy bien la gobernanza de la política científica. Sigue las estructuras al nivel más internacional. Poco a poco se invierte más y se vinculan más los negocios y la ciencia.

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