Entre el paro, la oración y Netflix

Rafael Dual Ramírez, de 20 años, viste la camiseta del Barça, tiene un aro en cada oreja y está muy tatuado, incluso en la cara. Su madre, Fátima Ramírez, dice de él que siempre fue “un gitano moderno”, y el joven asiente. “Tengo muchas ganas de irme de aquí, quiero encontrar un trabajo, sacar mi tarjeta… y vivir un poco”, dice ante la atenta mirada de su familia, de la que no se ha independizado en ningún momento. el momento. No tiene novia ni intención de vivir en pareja, y sus amigos son de fuera del “barrio”. “Se pasa todo el día en Burgos”, dice su padre, Antonio Dual Hernández, más conocido como Jabato, a quien no le importa que la pandilla esté al margen por El Encuentro, donde el niño se llama Jeremy, esa curiosa costumbre que este El grupo tiene muchos nombres que se transforman en apodos cariñosos o directamente en diferentes nombres.

Tengo muchas ganas de salir de aquí, quiero encontrar un trabajo, sacarme el carnet de conducir… y vivir un poco»

Jeremy sueña con un trabajo en la industria hotelera o como conductor de montacargas y desde entonces se ha dedicado a los deportes, jugando al fútbol y al boxeo, un pasatiempo alternativo que tanto sus mayores como los encargados del programa de desarrollo comunitario que está manejando tienen los ojos muy abiertos. María José Lastra, la trabajadora social, señala que uno de los objetivos prioritarios es despertar el interés por el estudio y el trabajo entre los jóvenes de la ciudad, lo cual se cumple con este chico.

También con Eloy Hernández, que tiene 17 años y está trabajando mucho en sus apuntes este verano para intentar recuperar las materias que le sobraron de la carrera de Fabricación Industrial que está estudiando. A esta corta edad ya está muy comprometido con una chica paya, Noemí Rubio, de 19 años, que estudia farmacia en el colegio María Madre y tiene carnet de conducir y coche con el que ambos van y vienen. Aunque se puede decir que ya forman una pequeña familia, el embarazo aún no está entre sus planes porque primero quieren encontrar un trabajo y una estabilidad que les permita vivir bien.

See also  Películas de Netflix 'Claw': Protagonizada por Adam Sandler, te contamos qué es real y qué es ficción | Cine y series de entretenimiento

Se conocieron en la escuela secundaria y la integración fue perfecta. No encontró ningún prejuicio como paya, dice Noemí, a quien le gusta mucho el concepto de familia gitana. “Me gusta que salgas aquí a la calle y te encuentres con tu gente”, dice, mientras Eloy la mira con cariño: “No la cambiaría por una gitana”.

Los planes que hacen también pueden considerarse sensatos. En el momento de esta entrevista querían mitigar la ola de calor en las piscinas de la ciudad y suelen preferir ver una serie o una película en casa que salir a la calle: “No nos gusta”, dicen al mismo tiempo. .

Promoción Gitana realiza un gran esfuerzo para evitar el absentismo escolar entre la población de El Encuentro y colabora con la Dirección Provincial de Educación, el Ayuntamiento y otros agentes para evitar la formación de guetos escolares con un programa de difusión educativa a través del cual niñas y niños asisten a diferentes colegios de la ciudad, tanto en Educación Infantil como en Primaria y Secundaria, aunque a este nivel no llegan tantos como le gustaría a María José Lastra: «El paso de Primaria a Secundaria es muy complicado porque la ESO no suele ser la adecuada camino para estos menores porque la gestión de un aula normalizada no se adapta a sus necesidades y crea una sensación de desajuste académico y social.

Para mantener a los más pequeños en la escuela, Promoción Gitana trabaja intensamente con las familias, animándolas a hacer los deberes de lunes a jueves y ofreciéndoles clases de recuperación impartidas en el centro social ‘barrio’. También organiza actividades de educación no formal, ocio y tiempo libre que, como el resto de su generación, los niños y jóvenes de El Encuentro, tienen que afrontar su interés por las tecnologías de la información, aspecto que María José Lastra es muy crítico: “El uso y abuso de las redes sociales es un tema que nos preocupa y lo hablamos mucho con las familias”.

See also  Minions: Ha nacido un villano | Los fanáticos le otorgan una calificación perfecta en plataformas como IMDB y Rotten Tomatoes.

Pero es que ellos son hijos de su tiempo y su diversión también viene de ver Netflix. Adonai Hernández Dual, de 20 años, y Shakira Hernández Larralde, de 18, están casados ​​desde hace tres años y tienen un hijo de 9 meses, que lleva el nombre de su padre pero que termina en griego con i. Viven en un edificio prefabricado perfecto, ninguno tiene trabajo aunque les gustaría, viven de la asistencia social y tienen muchas ganas de irse de El Encuentro, principalmente para evitar riesgos a su pequeño. lo que significa vivir entre la humedad y tantos cables en las calles.

“Ambas buscamos activamente trabajo y hacemos las clases que salen”, dice Shakira, quien explica que ambas son responsables, puntuales, madrugadoras, comparten las tareas del hogar y la crianza de los hijos, serían receptivas en cualquier trabajo y quiénes son actualmente. No tengo intención de agrandar la familia. En el sueño, ella quiere trabajar en una peluquería o en un salón de belleza, y él quiere ser mecánico. Quieren una educación integral para su hijo que les permita mejorar la situación en la que se encuentran. Y en cuanto al tiempo libre, les gusta mucho salir a pasear fuera del barrio y montar series. En este momento la pareja está viendo La Reina del Flow.

Así, estos jóvenes navegan entre las tradiciones gitanas (matrimonios y maternidades aún demasiado tempranos en relación con los estándares de la población general y la influencia del culto en muchos aspectos de sus vidas es aún fuerte), los estímulos que alcanzan a través de Redes sociales y ficción, y un presente bastante desalentador, sin trabajo y sólo recurriendo a la asistencia social.

See also  Según el estudio, la Generación Z es el mayor impulsor de la disminución de usuarios de Netflix.

Leave a Comment